La inteligencia artificial generativa es un tipo de inteligencia artificial que utiliza redes neuronales y algoritmos para generar contenido original a partir de modelos de aprendizaje profundos entrenados por el análisis de un conjunto de datos existentes, simulando los procesos de aprendizaje del cerebro humano y la toma de decisiones.
El desarrollo tecnológico desde la creación del primer gran computador, el ENIAC o Electronic Numerical Integrator And Computeren en el año 1946, ha contado con la partipación de grandes referentes y profesionales de la tecnología.
La programación de esta primera computadora electrónica, diseñada por los ingenieros John William Mauchly y John Presper Eckert, fue encomendada a seis mujeres: Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence.
La contribución de las mujeres al sector tecnológico ha sido fundamental para el desarrollo tecnológico y social de la humanidad. Algunas de ellas como Ada Lovelance, autora del primer algoritmo de la historia introducido en el invento de la máquina analítica de Charles Babbage en el año 1835, es considerada como la precursora del concepto de máquina universal y pionera de la programación de algoritmos destinados a ser procesados por un ordenador.
El desarrollo del UNIVAC I, el primer gran ordenador lanzado al mercado en el año 1950, contó con la contribución de Grace Murray Hopper, la primera mujer que desarrolló el primer compilador del mundo en el año 1952 y el primer compilador de procesamiento de datos en el año 1957, formando parte del comité que diseñó el lenguaje de programación COBOL.
Las investigaciones realizadas por Karen Spärck Jones desde el año 1960 en la recuperación de información a través de la introducción del algoritmo TF-IDF y su especialización en lingüística computacional, la posicionan como pionera en el Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN), sirviendo de base para los avances actuales en los sistemas de búsqueda inteligente.
Grandes avances tecnológicos se han ido produciendo a lo largo de los años, llegando a surgir con Cynthia Breazeal la robótica social. Pionera en este campo, diseñó a finales de la década de 1990 el primer robot; Kismet, que interactuaba con los seres humanos de una manera aparentemente natural, capaz de reconocer y expresar emociones.

Continuando con el progreso tecnológico y con algunos de los reconocimientos a las mujeres referentes en este campo, en el año 2006 se otorgó a Frances Elizabeth Allen el premio Turing, convirtiéndola en la primera mujer en recibir este prestigioso galardón por sus contribuciones en la optimización de compiladores y en acelerar la utilización de sistemas de computación de alto rendimiento, llegando a ser considerada como «la persona que ayudó al hardware a comprender el software»[1].
La robótica y la inteligencia artificial son dos de las especialidades en las que Teresa de Pedro es experta y «pionera en resolver un problema que afectaba a los aparatos electrónicos de la época mediante un programa de inteligencia artificial» en España, liderando un proyecto en el que se incorporó un sistema de inteligencia artificial – llamado Autopía – y un sistema de navegación a un vehículo autónomo guiado por este sistema durante un recorrido de 100 kilómetros en el año 2014.
Actualmente, algunas de las mujeres referentes y expertas que están en la vanguardia de la Inteligencia Artificial generativa son Mira Murati, Anima Anandkumar, Fei-Fei Li, Dawn Song y Rana el Kaliouby.
Numerosas son las aportaciones realizadas en el campo tecnológico a nivel mundial por extraordinarias profesionales y especialistas que, con su ingenio, dedicación y su colaboración con otros expertos, han y están transformando la forma en la que interactuamos con el mundo digital.
Es fundamental preservar el legado de las mujeres en la tecnología. Su contribución ha sido clave en el desarrollo de este campo y, al mantener viva su historia, podemos inspirar a nuevas generaciones a seguir sus pasos y a romper barreras en un entorno que necesita su perspectiva y talento.
Es por eso que, la formación y la información desde etapas tempranas son cruciales para que las jóvenes comprendan los avances en la inteligencia artificial generativa. Fomentar su implicación y participación en proyectos y actividades relacionadas con esta tecnología no solo despertará su interés, sino que también potenciará su empleabilidad en el ámbito tecnológico, incentivando así su curiosidad y desarrollo en este campo.
[1] Getting started with LLM fine-tuning, https://learn.microsoft.com/en-us/ai/playbook/technology-guidance/generative-ai/working-with-llms/fine-tuning
Autor: Laura González Fernández, Líder de Women en GenAI

