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En su artículo para Smart Factory Magazine, Óscar Méndez Soto, presidente de GenAiA, analiza el reto que afronta Europa para convertir la inteligencia artificial en verdadera capacidad industrial. Méndez advierte sobre los límites de una adopción basada en proyectos piloto, plantea la soberanía sobre infraestructuras tecnológicas como un factor crítico de competitividad y analiza la evolución del papel humano en entornos cada vez más automatizados.

«Corremos el riesgo de convertir el tejido manufacturero europeo en el museo industrial mejor regulado del mundo: éticamente impecable, pero económicamente irrelevante».

Una reflexión sobre cómo Europa puede equilibrar regulación, autonomía tecnológica y capacidad de ejecución para competir en la nueva Industria 5.0.